
La minuta es de suma importancia para nuestros trabajos Masónicos. La definición de minuta, según la Real Academia de la Lengua Española es:
minuta.
(Del lat. mediev. minūta, borrador).
1. f. Extracto o borrador que se hace de un contrato u otra cosa, anotando las cláusulas o partes esenciales, para copiarlo después y extenderlo con todas las formalidades necesarias para su perfección.
2. f. Borrador de un oficio, exposición, orden, etc., para copiarlo en limpio.
3. f. Borrador original que en una oficina queda de cada orden o comunicación expedida por ella.
4. f. Apuntación que por escrito se hace de algo para tenerlo presente.
5. f. Cuenta que de sus honorarios o derechos presentan los abogados y curiales.
6. f. Lista o catálogo de personas o cosas.
7. f. El Salv. Dulce hecho con hielo picado y un jarabe.
La Minuta es un borrador de todo lo acontecido en nuestras sesiones. Las actas que conservamos en nuestros talleres son documentos con un alto valor y contenido histórico. No se limitan a la historia de nuestra Orden, sino también a la historia de nuestros pueblos y de nuestra isla. Estas actas deben ser una copia fiel de la minuta que se tomó el día de la tenida, y que fue corregida y aprobada por unanimidad en sesión abierta. Mientras mas fiel y exacta sea la minuta, mejor será el acta y su información histórica mas precisa y real.
Revisando las Actas y minutas de mi Logia Luz Del Toa Núm. 68 he podido apreciar el trabajo de aquellos Hermanos Secretarios que, sin la

s facilidades modernas que poseemos ahora, redactaban y escribían de forma impecable, pudiendo el lector recrear lo acontecido en la sesión como si estuviera celebrándose en ese momento. Escribían a la luz de una vela, con pluma fuente y en Talleres donde, posiblemente, la acústica no era la mejor y tenían que esforzarse por escuchar lo que se decía. Estas dificultades hacían el trabajo del Hermano Secretario muy difícil y por lo tanto las sesiones tomaban mas tiempo.
En la actualidad el trabajo del Hermano Secretario, con relación a las minutas, es igual de complejo y difícil, aunque se hayan superado las dificultades esbozadas anteriormente. Por lo regular se siguen tomando a mano, son muy pocos los Secretarios que tienen mecanizada la toma de la minuta. Pero el tiempo que se toma en la actualidad, con bolígrafos, luz eléctrica y Talleres con mejor acústica y hasta sistemas de sonido hacen que el tiempo que el Secretario toma para escribir sea algo menor que en el pasado. En sesiones extensas, el Hermano Secretario se esfuerza para tomar nota de todo lo que acontece, se esmera porque el producto de su trabajo sea uno de calidad y conoce muy bien la responsabilidad legal e histórica que conlleva esa función.
Para concluir los trabajos de la sesión, es indispensable que se de lectura a la minuta para que pase por el escrutinio de los presentes, se corrija de ser necesario y apruebe estando los presentes conformes. Según el Libro de La Constitución, Estatutos y Reglamentos de la Gran Logia Soberana el articulo 139 dice:
¨Es nula la sesión en que se omita la lectura y aprobación de la minuta¨;Adicional a que existe este artículo, la importancia de la misma, lo preciso de la información, los datos históricos que puedan estar contenidos en ella para próximas generaciones y sobre todo el gran trabajo del Hermano Secretario, hacen de la minuta una herramienta que todos, desde mi punto de vista, debemos valorar, escucharla con atención, corregirla y luego de que estemos conformes, aprobarla.